Antes que un restaurante, fue una casa. Los primeros tres años, Romina Roura y Beto Giubi —su pareja y socio— vivieron literalmente en el fondo del local, entre heladeras y estantes. "Óga se volvió nuestro hogar", recuerda. La cocina donde hoy se sirve el ceviche de surubí era también el lugar del desayuno y de reuniones familiares de

Hay un dato que Sofía cuenta casi de pasada pero resume toda una visión del mundo. Una vez, le hablaron del pakuri —fruta que da nombre a su restaurante— y recién entonces se enteró de algo: "Era la favorita de mi abuela". Antes de que se la mencionen, nunca la había probado. "Qué loco pensar que uno puede

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