Contactenos RSS Seguinos en facebook Seguinos en twitter Seguinos en instagram

Susan Sarandon

Una actriz con todas las letras

Por Fabián W. Waintal © Copyright 2016

Para Susan Sarandon, el año 2016 no es cualquier año. Para empezar, y aunque no se note en lo absoluto, el 4 de octubre cumple 70 años, en la misma época en que también festeja el 25 aniversario desde el estreno de la famosa película Thelma & Louise. Y mientras estrena en cine la película The Meddler, en Las Vegas fue también reconocida por la Asociación de Dueños de Salas de Cine como una de las leyendas vivas de Hollywood, con el premio Cinemacon Icon Award. Lo curioso es que alguien como ella, que llegó hasta la cima del éxito, llega a nuestra entrevista con un pie enyesado, por haber bajado una verdadera cima, en un viaje reciente por Colombia.

WEB_Sarandon

¿Podemos saber lo que pasó con el pie?

Estaba escalando una montaña en Colombia, con mi hijo mayor, después del Festival de Cine en Cartagena. La primera hora estaba prestando mucha atención, porque no era nada fácil y al final, cuando ya estábamos bajando, pasó lo peor. Simplemente no presté atención y cuando me di cuenta, me había caído de rodillas y me fracturé la tibia y el tobillo.

¿Gritó en español o en inglés…?

(Risas) Grité en todos los idiomas. Lo gracioso es que apenas me caí, justo subió un auto con una mujer que salió diciendo “Susan Sarandon, te llevamos a mi casa”, como si estuvieran esperando que yo haya llegado. Fue algo muy extraño. Pero todos fueron muy amables, me pusieron hielo y fue justo al final de mi viaje, así que esperé hasta llegar a mi casa para hacerme todos los análisis. Al aeropuerto me llevaron en silla de ruedas, pero yo no sabía que casi no me dejarían viajar así. Tuvieron que revisarme antes, tenía todo morado, pero me dieron unos medicamentos y ya estoy mucho mejor.

Más allá del problema del pie, viendo las fotos de la época de Thelma & Louise, y ahora, 25 años después, hay gente que dice que se ve mejor hoy que antes ¿Hay algún secreto?

No tengo la menor idea. Pero tampoco me lo pregunto. Es como tratar de explicar un chiste, deja de ser gracioso. Ni siquiera quiero preocuparme en averiguarlo. No lo sé, ni me interesa. Estoy muy feliz de tener a mi edad un trabajo que todavía disfruto y la gente también parece disfrutarlo. Supongo que tengo suerte, no lo sé.

¿Y el secreto del éxito en Hollywood después de tantos años?

Por lo general, cuando llegás a los 40 años, las cosas empiezan a caer en picada. Yo no creo que se pueda estar en este negocio tratando de conseguir éxitos o fracasos, solo hay que salir, disfrutar la experiencia y recordar lo más que puedas. Yo igual siempre pensé que iba a tener algún final, porque incluso me tomé varios años para criar a mis hijos y pensé que nunca iba a poder seguir consiguiendo trabajo. Y ahora estaré vieja, pero sigo buscando.

¿Qué significa ser una superestrella de cine para alguien como Susan Sarandon?

Es un buen oficio. Supongo que hay que tener paciencia y aceptar la pérdida de privacidad. Es parte del juego, pero también creo que cambió el sistema del cine, con las mujeres. Solo puedo hablar desde el punto de vista femenino, pero entre las mujeres, antes tenías que elegir entre una carrera y tu vida. Y hoy creo que demostramos que es posible tener las dos cosas. Pero como trabajo es maravilloso. Es fabuloso. No sé como estrella de cine, pero hay muchos actores muy buenos que no tienen la misma oportunidad de conseguir los mejores trabajos pero igual siguen trabajando. Hay que tener mucha suerte para llegar a tener más control con el trabajo como llevar la familia al estudio y esa clase de cosas. Ahí es cuando alguien se convierte en estrella de cine, cuando hablás y te prestan atención (risas).

Exactamente a las 2.25 de la tarde del viernes 4 de octubre de 1946, en la ciudad de Nueva York, en realidad nació con el nombre completo de Susan Abigail Tomalin, como la hija del productor de televisión Philip Leslie Tomalin. Pero ella adoptó el apellido Sarandon, cuando se casó en 1967 con el desconocido actor Chris Sarandon. Y tiene bastante sentido porque a él también le debe su carrera cuando después de graduarse de la Universidad Católica de Washington, fueron juntos a una audición en Nueva York, solo porque él intentaba conseguir un personaje para la película Joe. Y aunque a él lo rechazaron, Susan Sarandon probó suerte y terminó consiguiendo el rol de la hija del protagonista.

La popularidad igual tardó en llegar, cuando ella misma pagó su propio pasaje de Roma hasta Los Ángeles, para que la contrataran como la pareja de Kevin Costner en la película Bull Durham, aunque en la realidad terminó siendo pareja de otro de los actores del mismo elenco: Tim Robbins. El año anterior, Susan se había destacado con otro romance cinematográfico con Jack Nicholson, al lado de Cher y Michelle Pfeiffer en la inolvidable película The Witches of Eastwick.

En 1982, incluso la nominaron al Oscar por Atlantic City, y diez años después recibió la segunda nominación por el clásico de Thelma & Louis con Geena Davis (una de las primeras películas de Brad Pitt, donde él apenas cobró 6.000 dólares de sueldo). Todos pensaban que iba a ganar el Oscar con la película Lorenzo’s Oil, pero ni siquiera se lo llevó con la cuarta nominación en The Client. Habían pasado 15 años del estreno de la primera nominación, cuando finalmente en 1996, con la película Dead Man Walking, Susan Sarandon recibió el prestigioso Oscar como Mejor actriz.

También tiene una estrella con su nombre en el Paseo de la Fama de Hollywood (más precisamente en 6801 Hollywood Boulevard). Y en el año 2006 la premiaron por su carrera con el premio World Lifetime Achievement Award, igual que en el 2009 con el Stockholm Lifetime Achievement Award (el mismo año que también se separó de Tim Robbins). Pero en realidad, el premio que más aprecia es la nieta Marlowe que tuvo hace dos años y el varoncito bebé que también está por venir.

¿Te gusta ser abuela?

Ser abuela es mucho más fácil que ser madre porque no tengo tantas preocupaciones en mente, cuando los bebés crecen. Yo no puedo esperar verlos crecer. Ahora que mi hija va a tener un varoncito, estoy feliz porque mi nieta Marlowe va a tener un hermanito y sé que lo estaban esperando. Mi hija es increíble como madre. Estoy muy feliz por ella.

¿Y te llaman “abuela”?

Mi nieta me dice “mami”. Es algo muy típico entre la gente del sur, a la hora de llamar a la abuela. También “Sani”, yo pensé que no lo iba a poder decir, pero le sale muy bien. Y a veces me dice “honey“. Es muy dulce.

¿Qué tan difícil es ser madre en Hollywood?

El secreto como madre es entrometerse en la vida de nuestros hijos lo suficientemente temprano, como para que después piensen que es algo normal. Yo soy así y ellos también. Nos entremetemos mutuamente. Tampoco aparezco de sorpresa en la casa de ellos todo el tiempo, pero les envío todo tipo de cosas y no paro de mandarles mensajes de texto. La verdad, no me atienden si los llamo por teléfono, así que les tengo que escribir. Les paso también videos, música, y ellos hacen lo mismo. Me mandan libros, sugerencias y eso es una forma de entrometerse conmigo. Pero yo también soy de las que creen que está bien cometer errores. A mis hijos siempre les digo que a veces es bueno caerse, porque aprendes que se puede volver. Por eso también asumo que pueden levantarse solos. Pero si me piden consejos, se los doy, aunque no pasa muy a menudo.

¿Y cómo logró criar hijos tan saludables en un mundo como Hollywood que es tan famoso por ser todo lo contrario?

Puedo decir que están en buen estado gracias al hecho de haber crecido en Nueva York. Ayudó, porque al menos sabían que eran privilegiados. No se criaron detrás de un enorme portón con amigos millonarios ni con los mejores autos. Caminaron por las calles entre todos los colores, religiones, idiomas y niveles económicos. Por eso, al menos pudieron ver que tenían suerte y debían ser responsables en ese sentido. Yo también los llevé siempre conmigo y aunque pasamos buenas y malas épocas, son buenos chicos.

¿Y ahora que los hijos crecieron bastante?

Yo siempre bromeaba con que me conformaba con criar hijos con los que quiera salir a cenar. Y terminó siendo una muy buena idea. Ahora estamos pasando por una faceta diferente, con reuniones familiares entre muchos primos donde yo además tengo muchos hermanos y no me llevo necesariamente bien con todos ellos, especialmente después que toman algunas copas de más. En esas situaciones, yo les digo a mis hijos que pretendamos que estamos en medio de una comedia de televisión. Y se puede disfrutar mejor la vida con buen sentido del humor. En los peores momentos donde alguien puede presionarte los peores botones, yo les digo a mis hijos que fumen un cigarrillo de marihuana, tomen algo y hagan lo que sea para mirar las cosas desde otra perspectiva, porque todos tenemos un límite de tiempo en esta vida, con fecha de expiración, para todo.

Más allá del éxito de tu carrera como actriz, también sos famosa por tus opiniones políticas sobre diferentes temas sociales…

En realidad yo no toco ningún tema, hasta que me preguntan. Como ciudadanos creo que tenemos mucha suerte en poder usar nuestra voz con entusiasmo, informando a la gente cuando no está informada. Y por el hecho de estar tan conectada con los medios, me siento en un lugar bendecido para vivir secretamente entre esas voces, dando la información que por lo general la gente no tiene, porque los medios hoy en día son corporaciones. Tampoco me preocupan las batallas. Lo único que me preocupa en mi vida son las cosas que no hice. Siempre puedo llegar a disculparme por cometer errores, pero tampoco me voy a quedar quieta sin hacer nada que siento que realmente quiero hacer o decir.

¿Cómo por ejemplo?

Bueno, por ejemplo, me acuerdo una vez que fui a los Oscar y traté de pensar lo que podía decir en cierta circunstancia, sobre la guerra. Y la verdad, me hubiese gustado ser mucho más explícita porque tenía algo para decir y me puse mal porque no lo dije. Tuve la oportunidad y el público, pero no pude darme cuenta exactamente lo que quería decir.

¿El Oscar cambió algo en su vida?

No.

¿Nada de nada?

No. Supongo que para alguien como Jennifer Lawrence, que fue nominada cuando nadie la conocía, marca una diferencia. O para Halle Berry, que era una de las mujercitas de James Bond y consiguió un rol dramático que terminó en una nominación, y eso despierta a la gente y cambia la forma de verte. Pero cuando estuviste en este negocio por cincuenta años o algo así, solo es maravilloso para mostrar la parte de abajo del vestido, cuando te permiten parar para ir al escenario. Y en vez de llamarme “la actriz que perdió cuatro veces”, ahora me llaman “la ganadora de un Oscar”, pero realmente no cambió nada. Solo cambia la etiqueta que me impusieron, que es una muy linda etiqueta.

¿El mejor recuerdo de aquella noche que ganó?

Yo había tenido muchas nominaciones en un período muy corto de tiempo, y hasta cierto punto ya todos creo que pedían por favor que me lo dieran. Cuando gané, Laurence Fishburne estaba sentado detrás de mí y en ese momento de la ceremonia, el nivel de azúcar lo teníamos por el suelo por tanto tiempo encerrados en un teatro sin comer nada, porque nuestra categoría es una de las últimas. Y él se acercó a decirme: “Si esta vez no te lo dan, quemamos el edificio”. Ese simple comentario, por alguna razón, me calmó por completo. Me pareció fabuloso.

¿Y el premio como un ícono del cine que le dieron en Cinemacon de Las Vegas?

Esa noche les dieron premios a todos. Hubo como cien premios. ”El actor más valioso”, “el que mejoró más”…. Todos ganaron. A medida que mostraron un video de mi vida, sentí que yo también había pasado por todas las otras categorías como “la estrella revelación” o “la estrella del año”.

Con un nuevo iPhone, un apartamento en la mejor zona de Los Ángeles y suficiente dinero en el banco que heredó de su esposo, en la película The Meddler, Susan Sarandon interpreta una madre que se muda para estar más cerca de la hija (Rose Byrne)… demasiado cerca, interfiriendo en las conversaciones privadas, las amistades y todo aquello que una madre sobreprotectora desearía hacer pero que nunca se atrevería. Y en la película Mothers and Daughters también muestra otro estilo de historia maternal, al lado de otras estrellas como Sharon Stone, Christina Ricci y Courtney Cox.

¿La parte más importante de las películas The Meddler o Mothers and Daughters?

Supongo que es el tono de la película, tratando de encontrar tono de realidad. Yo siempre quiero mostrar un personaje real, donde la gente se identifique.

¿Cómo lográs encontrar tan buenos personajes femeninos en Hollywood?

Es que hay muchísimas clases de mujeres diferentes. Hace mucho, alguien me dijo que una vez que las actrices empezamos a interpretar el rol de madres, tenemos que sacrificar la sensualidad para buscar otro estilo de roles. Pero la verdad, no creo que hoy en día sea cierto. No es verdad porque hay muchas gente de mi edad y actrices más grandes que interpretan toda clase de personajes femeninos en películas completamente distintas. Simplemente creo que la mujer es fascinante. Y el lazo que une a una madre con una hija también es muy especial y complicado. Y yo que tengo una nieta, que es todavía mucho mejor (risas).

En la película The Meddler incluso tenés una historia de amor y no es algo tan común de encontrar en Hollywood, para actrices de su época.

Todas las películas que yo hice siempre fueron historias de amor, porque para mí no hay nada mejor que alguien que decide tomar contacto con otra persona, con cierta intimidad, aunque no sea algo sexual. Genera cierta vulnerabilidad. Y cuando yo voy al cine busco también ese contacto. Hasta cuando filmé la película The Client. Y en The Meddler siento que la gente quiere ver a mi personaje enamorada, el momento en que le toma la mano a JK Simmons es tan poderoso como sacarse la ropa. Yo siento que en cualquier película y a cualquier edad se siente la química entre dos personas, en una película, de la forma en que dos personas se ven en una forma que nadie más se ve. Y es algo que siempre buscamos porque todos queremos tener contacto con alguien.

¿Todavía creés en el romance?

Sí, desafortunadamente, sí.

¿Cómo lo manifestás?

Por eso son tan miserables los domingos. Salgo y veo a todos como si estuvieran enamorados y los odio (risas). Yo soy muy romántica. Incluso soy romántica con mis nietos. Tampoco extraño alguna persona de una vieja relación, pero desafortunadamente mi cerebro recuerda la parte de estar enamorada. Y extraño esa parte. Extraño el hecho de estar con alguien.

¿Todavía puede pasar?

Puede pasar. Hace poco estaba leyendo un libro que dice que los hombres aman a las “perras”. ¿Lo leíste? Es un viejo libro y básicamente, cada capítulo me deja muy en claro que hasta ahora vengo haciendo todo mal (risas).

Esta entrevista fue publicada originalmente en la edición de julio 2016.

Comenta esta noticia



Contactenos RSS Seguinos en facebook Seguinos en instagram