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Séptimo arte: Oscar 2017

Quizá la gala más inclusiva de todas

El reclamo reafirmado con el hashtag #OscarSoWhite en 2016, denunciando la desigualdad racial en los premios de la Academia de Hollywood, al fin fue escuchado. Pero la gala 89° también dejó en evidencia que, dejando de lado las películas, prefiere mantenerse a raya en lo que a posturas políticas se refiere, acción reprochada por muchos y consentida por otros. Un resumen de lo que marcó esta ceremonia.

Por Mariela García

Séptimo Arte Oscar 2017 Marzo 2017

“¡Qué maravilloso año para las películas! Personas de raza salvaron la NASA y los blancos el jazz. Esto es lo que yo llamo progreso”, exclamaba el presentador Jimmy Kimmel al inicio de la 89° edición de los Oscar, en referencia a los argumentos de dos de las películas contendientes: Hidden Figure y La La Land.

Con sus luces y sombras, la diversidad fue reinante en esta nueva entrega realizada el pasado 26 de febrero en el Teatro Dolby de Los Ángeles, tras la polémica generada el año anterior por la nula nominación de personas de color en las categorías principales. Hollywood terminó de reconciliarse con esta minoría mayoritaria una vez que dio a conocer la lista actores y actrices finalistas en el que figuraban nombres como Denzel Washington, Octavia Spencer y Naomie Harris, entre otros, siendo más inclusivos aun con la nominación, por ejemplo, de Dev Patel, británico hijo de inmigrantes indios. Esto no se dio de manera premeditada ni tampoco al azar. Hubo excelentes películas e interesantes personajes en ellas que merecían este honor.

Mayor fue la alegría cuando Mahershala Ali y Viola Davis recibieron sus estatuillas de mejor actor y actriz de reparto, por sus roles en los filmes Moonlight y Fences, respectivamente. Doble es el mérito, en el caso de Mahersala Ali, ya que es también el primer intérprete musulmán en hacerse con este premio de la Academia. Esto hecho adquiere relevancia teniendo en cuenta lo acontecido con la orden ejecutiva de Donald Trump, que veta la entrada a EEUU a los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, acción que generó indignación en varios sectores. Aunque el logro fue celebrado, en sus discursos de agradecimiento no hubo alusión política o social alguna.

Si bien es cierto que el público no precisamente quiere ver una ceremonia de premios politizada, otros esperaban que Hollywood sentara una postura más firme respecto al agitado momento que vive el país que acoge a la meca del cine. Lo que despegó bien quedó solo quedó suspendido en el aire en lugar de ir para arriba. Dejando de lado las indirectas al presidente norteamericano en el monólogo inicial de Jimmy Kimmel, quien incluso llegó a enviarle tuits, el actor mexicano Gael García Bernal fue el único de los asistentes quien se atrevió a hablar explícitamente sobre las políticas de Trump, precisamente el caso de los muros, proclamando que “como ser humano, voy a oponerme a cualquier forma de muro que nos separe”.

Pero el reclamo más rotundo fue el discurso del director iraní Asghar Farhadi, cuyo trabajo The Salesman mereció el reconocimiento como mejor película extranjera. “Mi ausencia es por respeto hacia la gentes de mi país y de las otras seis naciones que han sido faltadas por una ley inhumana que prohíbe la entrada de inmigrantes en Estados Unidos”, expresó mediante una carta leída por una ingeniera de la NASA —también de origen iraní— ya que el ganador decidió no acudir a la ceremonia a modo de protesta.

Un discurso tácito sobre la diversidad

En mayor o menor escala, este mensaje se hizo sentir hasta en categorías como mejor película de animación, cuyo filme ganador resultó ser, para sorpresa de pocos, Zootopia, que justamente toca el tema de la discriminación por raza, género y especie además de mostrar cómo se gobierna desde el miedo y el terror.

Aunque sin lugar a dudas lo más llamativo de la noche fue el premio a la mejor película, anuncio precedido por un desastre del que hablaremos después. Moonlight, del director Barry Jenkins, se quedó con esta categoría. Es una cinta que habla sobre el reconocimiento de la homosexualidad de parte de dos jóvenes de color en un entorno sumamente homófobo, pero que a la vez nos recuerda que nadie es inmune al dolor. Según los críticos y especialistas, el premio a Moonlight es la victoria de la diferencia.

En la alfombra roja

Sobre la red carpet no solo desfilaron los looks más glamorosos de los candidatos al premio mayor. Algunas celebridades tenían en mente comunicar algo más y lucieron un lazo azul sobre su atuendo. Ese pequeño detalle puso en primer plano a la ACLU (Unión Americana de Libertades Civiles). La nominada como mejor actriz secundaria por Loving, Ruth Negga, junto con la modelo Karlie Kloss lo llevaron en favor de los derechos civiles que propone esta organización como protesta a las políticas del nuevo gobierno estadounidense.

El épico final

Fue una gala medida de los Oscar, hasta las críticas al presidente Trump fueron menos de la esperadas. Aun así, todo estuvo fríamente cuidado hasta que se desató el desastre, quizá el escándalo más grande ocurrido en esta ceremonia hasta la fecha.

Leé la entrevista completa en la revista High Class de Marzo 2017

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