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Psicología: El mal genio de los genios

pills sans-serif;”>¿Qué es el síndrome de Asperger?

ampoule sans-serif;”>Por Lic. Gabriela Casco Bachem, viagra psicóloga

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El síndrome de Asperger es poco conocido y poco frecuente, pero desde que el boom de las redes sociales y la tecnología expuso al mundo a los creadores que surgen con cierto destaque en su inteligencia y creatividad -pero con poca habilidad social- oímos hablar de este fenómeno con mayor frecuencia.

Lo vimos en la película Facebook, donde muestran a un Mark Zuckerberg que encaja con el prototipo del nerd: un genio sin amigos. Otras personas famosas, como Steve Jobs o Bill Gates, son etiquetadas con este síndrome, pero no por ello fueron diagnosticadas. En realidad, no está comprobado que lo hayan padecido como muchos otros famosos de quienes se dice, tenían Asperger. La personalidad que tenía el cocreador de Apple, por ejemplo, potenciada en la película Jobs, reúne ciertas características del síndrome: una persona poco social, con poca empatía con sus empleados, amigos y pareja, pero brillante en la creatividad e inteligencia.

Existen muchos famosos etiquetados con Asperger, grandes genios de la música como Mozart; del arte, como Steven Spielberg; del deporte, como Messi; y actores como Keanu Reaves. Todos estos referentes poseen, en su personalidad, características de este síndrome, aunque muchos no lo consideren como tal.

Por eso, conocer los signos de esta alteración puede ser interesante para así estar atentos, ya que nuestros hijos muchas veces son mal diagnosticados con trastorno por déficit atencional, hiperactividad, autismo -entre otros-. También es bueno saber sus características para poder darles a nuestros hijos la atención que necesitan si es que presentan algunos de estos síntomas.

Como es un síndrome muy complejo, prácticamente indetectable a simple vista o trato con las personas que lo tienen -más aun cuando son pequeños- sería importante concentrarnos en áreas bien específicas del mismo para comprenderlo mejor.

Características más llamativas del Asperger

Este síndrome presenta dificultades en tres áreas claras. Primero, en las habilidades socioemocionales: son personas que les cuesta mucho hacer amigos y tienen dificultades para relacionarse, sobre todo, con las personas de su edad.

Segundo, tienen dificultades en las habilidades de la comunicación, sobre todo en la parte social ya que no comprenden las bromas ni las ironías. Lo toman todo literal, no ven la realidad globalmente sino solo los detalles, y lo toman todo en serio. Tampoco comprenden la comunicación no verbal como los gestos -de enojo, de aburrimiento- lo cual les crea bastante confusión.

Y tercero, tienden a ser inflexibles, les cuesta mucho aceptar los cambios -aunque sean mínimos- por lo que tienden a ser muy rutinarios, tal es así que necesitan que su ambiente sea predecible, por lo que tienen temas de interés a los que dedican toda su atención y su concentración.

Es por eso, quizás, que las grandes empresas informáticas reclutan a estas personas con cierto grado de autismo. En la página www.teinteresa.es, se dice que la compañía alemana de software SAP busca personas con autismo para trabajar como programadores y probadores de productos,“aprovechando talentos que puedan ofrecer una cuidadosa atención al detalle y habilidad para solucionar problemas complejos”.

Lo que la compañía busca son personas con síndrome de Asperger y autismo de alto rendimiento, que por lo general tienen en común un coeficiente intelectual alto y una capacidad de procesamiento del detalle poco común. Asperger España ya se ha puesto en contacto con ellos para presentar posibles candidatos. “Si a una persona con síndrome de Asperger le das una actividad muy clara, muy rutinaria y que esté bien secuenciada y si encima engancha un poco con su tema de interés, vas a tener un trabajador entregado”. Cuando una persona con síndrome de Asperger trabaja en su campo de interés, no se cansa, su concentración es absoluta, de ahí que puedan ser trabajadores inusualmente valiosos.

No es una enfermedad

El síndrome de Asperger se considera un autismo leve, entre otras cosas, porque no puede estar asociado a un retraso mental – si lo fuera, ya no sería Asperger – y porque el sujeto suele tener facilidad para el lenguaje oral, lo que no ocurre en otros autismos donde a menudo se debe recurrir a los pictogramas y otras formas de comunicación.

El Asperger tiene siempre un cociente intelectual promedio – a veces superior a la media –y un lenguaje desarrollado, incluso sofisticado o extravagante. Sin embargo, puede presentar una gran variedad de síntomas. Hay casos muy clínicos, con conductas repetitivas, balanceos y un comportamiento que recuerda más al autismo clásico”,explica José Antonio Peral, psicólogo clínico y director técnico de Asperger España.

El síndrome de Asperger no es una enfermedad, teniendo en cuenta que, al no tener cura, su tratamiento no es intentar cambiar a la persona, sino que se trabaja con ellos para que su vida, dentro de la familia y a nivel social, sea más llevadera, aprendiendo a aceptarse tal como es.

Se les ofrece estrategias para manejarse mejor con las personas que le rodean. Por ejemplo, enseñarles de forma estructurada ciertas habilidades sociales, cosas que las personas comunes aprenderían de forma implícita o natural, como el trato con los demás.

Otro ejemplo. Todos sabemos cómo relacionarnos con los amigos, con los compañeros de trabajo, con los vecinos. Esto lo aprendemos de forma natural, pero a las personas que viven con el síndrome Asperger esto les cuesta aprenderlo de forma natural o intuitiva, por lo que adoptar ciertas estructuras socialmente aceptables, es la finalidad del tratamiento con una persona con Asperger.

¿Difícil de diagnosticar?

El Asperger es un síndrome “invisible” y es denominado así porque puede pasar totalmente desapercibido. El aspecto físico de estas personas es normal, la inteligencia es normal, incluso a veces está por encima de la media. Sin embargo, lo diferente en ellos es la conducta social, por lo que son más vulnerables a sufrir de acoso escolar (bullying, en el colegio) o acoso en el trabajo.

Si bien no hay niveles de gravedad específicos, intuitivamente se puede observar que hay algunas personas que tienen un grado de Asperger más profundo, y en algunos países son considerados dentro del área de la minusvalía, por lo que tienen ciertas consideraciones especiales en ámbitos laborales y estudiantiles para facilitarles un ambiente adecuado y supervisado. Pero por otro lado, hay adultos que tienen su vida hecha (que tienen trabajo y familia) que no sabían que eran Asperger, pero en el área social siempre han tenido ciertas dificultades.

Detectarlo a una edad temprana

La detección temprana del síndrome es esencial para la vida de la persona, ya que cuanto más pronto se empieza a trabajar desde niños, más estrategias sociales aprenden, y sobre todo evitan sufrimientos innecesarios, ya que la adolescencia es la etapa mas crítica para ellos, porque suelen pasar por episodios de bullying (hostigamiento escolar), problemas con los pares, abusos sexuales, bromas pesadas y otras cosas típicas de la edad en que los adolescentes se “prueban” para ver hasta dónde llega el “aguante” de sus pares.

Las personas con Asperger quedan vulnerables ante toda esta dinámica y son blanco de abusos porque no comprenden ciertos parámetros sociales de la edad, donde las bromas pesadas o el sadismo, impera. Cuando que otros podrían reír o defenderse ellos se enojan, se irritan o, al contrario, quedan indefensos y estáticos, provocando aún más la sed de hostigamiento del/los abusador/es.

En la sociedad donde vivimos, nos preocupa de sobremanera que nuestros hijos estén bien preparados para el mundo competitivo que les espera. Vemos todo tipo de estímulos para desarrollar su inteligencia y creatividad. Como nunca, existe una especie de niños fetiches del ingenio a quienes les facilitamos juguetes súper didácticos, tablets con todo tipo de aplicaciones para que aprendan rápido y cuanto antes. Hasta los dibujos animados que son casi todos monotemáticos, con contenido de tareas y trabajos mentales de matemática, gramática, ciencia, entre otras miles de tareas para memorizar, aprender y repetir.

Si bien es cierto hoy tenemos pequeños “genios”, quienes sin tener ningún síndrome como el de Asperger, aprenden a contar hasta 100 a edades en las que antes eran impensadas. Saben el abecedario tan temprano como aprenden a decir “mamá”, pero a nivel emocional, solidario y de empatía con los demás, vemos una estadística alarmante de jóvenes “abusadores” a quienes no les falta creatividad ni inteligencia intelectual, ni raciocinio lógico o genialidad, pero a nivel emocional están anulados, ya sea por actos o abusos hacia los demás, sobre todo los más vulnerables o animales, que rayan lo criminal y a veces, lo son.

Antes de adoptar prejuicios sobre algunas personas con trastornos del desarrollo emocional o psicológicos, sería interesante también mirar qué es lo que hemos fomentado como parámetro de “normalidad” en la sociedad actual, qué valoramos que aprendan los niños y jóvenes para poder hacer de ellos lo que consideramos sea lo mejor para su vida y la de aquellos que los rodean, ya sean personas “normales” o con ciertas vulnerabilidades.

Para más información y consultas, escribir a gabrielacascob@hotmail.com.

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