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Men’s Issue: Las claves de la elegancia masculina

High Class Moda Hombres Junio 2017Por Valeria Gallarini Sienra

Es muy difícil catalogar específicamente lo que hace a un hombre elegante. Muchas veces es el garbo, o el gusto, o la atención a los detalles lo que lo destaca por su manera de vestir; pero la mayoría de las veces se trata de un je ne sais quoi, verdaderamente irreproducible con una fórmula. Es como el caso de las recetas que se hacen a ojo, y que por más de que se intente emularlas el resultado nunca es igual. Sin embargo, existen algunas claves que sí pueden ayudar a lucir más elegante.

En primer lugar, y tal vez en el lugar más importante se encuentra la sencillez del estilo, la cual más allá de las tendencias y el gusto de cada época, se mantiene inmutable a la hora de representar al hombre elegante.

El gran Oscar Wilde decía que la manera de adquirir una elegancia perfecta, era teniendo una educación perfecta. Y es precisamente esa educación perfecta la que ayuda y define al hombre elegante. Es que la elegancia va más allá de las prendas. Se puede ir de punta en blanco, pero sin educación, no se acompaña al estilo con armonía. Un hombre elegante y educado elige con el mismo cuidado sus palabras y su ropa. Es que la elegancia es siempre sinónimo de discreción. Conviene siempre prestar atención a los detalles y evitar prendas y estampados demasiado llamativos y combinaciones demasiado forzadas.

Ante la duda, jueguen siempre seguro. Les aseguro que un conjunto recargado y multicolor jamás podrá opacar a un traje azul marino de buen corte con una camisa lisa y una corbata al tono. Curiosamente, la discreción puede ser extremadamente atrayente y llamar la atención positivamente hacia quien la ostenta. Piensen en el genial Cary Grant, un inmutable icono de estilo, que a pesar de las décadas que transcurrieron desde su muerte, sigue representando al hombre elegante gracias a su modo cortés, sus gustos sencillos y su gran carácter.

Otra clave de la elegancia es la comodidad. Para Giorgio Armani, “no puede concebirse la elegancia sin comodidad”. La incomodidad simplemente se transmite de modo inconsciente a través de cada poro. Sin embargo, un hombre que se siente cómodo con su atuendo y en su piel, además de elegante se ve muy seguro de sí mismo. No hay peor cosa que sentirse disfrazado e incómodo. Por más de que uno esté a la última moda, si no se siente cómodo con lo que lleva puesto, lo demás lo verán como ridículo, ya que él mismo estará transmitiendo ese mensaje.

Algo imprescindible en cuestión de elegancia son los zapatos. Los zapatos deben siempre ser de buena calidad, ya que jamás será elegante un zapato vulgar o de materiales baratos. Los zapatos pueden servirnos de cimiento para edificar nuestra elegancia. Por más de que vistamos casual, sin un zapato correcto y de calidad, se desarma todo el look. Los zapatos además deben estar siempre impecables y lustrados. Inviertan en sus zapatos, ya que un zapato de calidad, bien cuidado, durará años en su armario. Como dijo Sir Henry Royce, el británico fundador de Rolls-Royce: “La calidad se recuerda mucho tiempo después de que el precio se olvide”.

Otra pieza de inversión son los buenos abrigos para el invierno. Un buen abrigo de corte clásico otorga automáticamente un toque de distinción al look. Un abrigo clásico nunca pasa de moda y nos puede sacar de innumerables apuros tanto a la hora de vestir de traje como cuando preferimos un look más casual.

El caballero elegante sabe que la marca que lleve su ropa es secundaria; lo más importante es la hechura. Nada se compara con un buen traje hecho sobre medida de manera impecable. Con un traje a medida nos aseguramos de que el saco no se arrugue al abotonarlo, que el largo sea perfecto y que las pinzas del pantalón no se abran y que el ruedo no se arrastre.

Los detalles cuentan mucho a la hora de ser elegantes. Piensen en lo distinguido que se ve un hombre que lleva un pañuelo de bolsillo. Por algo los trajes llevan un bolsillo a la altura del pecho. No lo dejen vacío y úsenlos, que están ahí por algo. Un sencillo pañuelo de lino blanco colocado en forma paralela a la costura del bolsillo y con costuras hechas a mano da un inmediato toque de distinción. Pongan atención a todos los detalles desde la cabeza a los pies. Y cuando lleguen a los pies, por favor recuerden que el color de las medias es fundamental. Seguramente muchos creen que lo más práctico, y seguro, es optar siempre por medias negras, independientemente del color del que fuera el traje. Otros a lo mejor han estado combinando el color de sus medias con el de sus zapatos. Pero lo más elegante es hacerlas coincidir con el color del pantalón. De no encontrar medias de exactamente la misma tonalidad, es recomendable elegir un tono ligeramente más oscuro al de los pantalones. Además del color, presten atención a que las medias lleguen siempre hasta la rodilla. Pocas cosas resultan menos estéticas que al sentarse mostrar unas piernas desnudas o unas medias con las gomas cedidas.

A pesar de estas claves, convengamos que la verdadera elegancia llevará tiempo conseguirla ya que todavía hay muchas notas que diferencian al hombre que es elegante del que sencillamente se esfuerza por serlo. Por esto, traten siempre de que su forma de vestir no parezca forzada y, por el contrario, intenten transmitir naturalidad. Al final se trata de ser uno mismo y no de vestirse intentando parecer alguien que no se es.

Esta nota forma parte de la revista High Class de Junio 2017

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