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Moda: Carmen Steffens

La fábrica de los sueños

De la mano de la marca brasileña Carmen Steffens, nos sumergimos al mundo del calzado, ese objeto que alguna vez fue sinónimo de nobleza y que hoy oscila entre la categoría elemento de primera necesidad, objeto de diseño y pieza fetiche.

Por Patricia Benítez Rodríguez

High Class Julio 2017 - Moda Carmen Steffens

Brasil es uno de los principales productores de zapatos del mundo, y la ciudad Franca, es conocida como “la capital del calzado masculino”. Gran parte de la población de este pequeño municipio productor de pieles y cueros —situado al sur del país y a 400 kilómetros de la gran urbe que es São Paulo—, está vinculado a la industria del calzado. En este polo de producción nació hace 24 años una marca que a diferencia de la mayoría de las que se encuentran asentadas en la zona, escogió ir a contracorriente y vestir los pies de las mujeres.

Se trata de una marca que se define, literalmente, por el brillo que irradia. Un resplandor que, aunque inminentemente dorado, admite varios matices. Este es el gran distintivo de Carmen Steffens (CS), el sello que vuelve singular a cada par y el que permitió su expansión de la ciudad de Franca a todo el Brasil primero, y a los 18 países donde tiene presencia —con 550 tiendas—, después.

En Paraguay, las tiendas que albergan sus productos se encuentran a cargo Carolina y Miguel Martin, los empresarios locales que a principios del milenio llegaron hasta Franca en busca de calzados para comercializar en Asunción, y que hoy son CEOs internacionales de la firma. Junto a ellos, un grupo de blogueros, productores de moda y periodistas de varios países de Latinoamérica, fuimos partícipes de una visita al lugar donde se piensa y se da forma a los zapatos y bolsos de cuero que luego se convertirán en objetos de deseo.

Los principales secretos de fabricación de CS, o al menos una parte de ellos, nos fueron revelados por Mario y Monalisa Spaniol, presidente y directora creativa de la firma, respectivamente. Este matrimonio es el motor que lleva adelante la empresa: él concreta negocios, busca oportunidades en distintos lugares del mundo y adquiere tecnología de vanguardia con miras a posicionar a la marca al nivel de las grandes firmas de calzado italianas; ella da rienda suelta a su creatividad y produce. Pero es Monalisa, con ese nombre tan poderoso como inusual, quien dirige a un equipo de estilistas que día a día define si un calzado llevará cuero liso o estampado, si tendrá aplicaciones doradas o en tonos plata, si será una mezcla de texturas o no, si tendrá una pulsera alrededor del tobillo, un stiletto o una plataforma de cinco, siete o nueve centímetros, o más.

Un proceso creativo similar conlleva el diseño de las carteras, los accesorios y las prendas de vestir, piezas que aunque difieran en su tipo, poseen el característico lujo extravagante que identifica a la marca. “Las piezas Carmen Steffens son diferenciadas, siempre tienen ese algo más”, dice Monalisa en referencia al brillo de destellan sus creaciones cargadas de pedrería, bordados y otros detalles estratégicamente ubicados con el fin de atraer miradas.

La moda ciertamente influye en los hábitos de consumo de las personas. Si en el pasado las vidrieras de las grandes marcas exhibían dos colecciones al año (primera/verano y otoño/invierno), hoy es común encontrar cuatro, como mínimo. A fin de tener novedades en sus tiendas prácticamente todos los meses del año y así dejar satisfechas a las clientas que siempre buscan algo nuevo, segú refiere Monalisa, CS lanza al mercado 11 colecciones al año. Para dar abasto a esta demanda, la fábrica no para y produce un total de 22.500 piezas por día, entre zapatos, bolsos y prendas de vestir.

La manufactura

Desde el tratamiento del cuero, hasta el ensamble del producto final hay un largo y trabajoso camino. Una vez bocetadas, las colecciones empiezan a tomar forma sobre los cueros proveídos por Couroquímica, firma que también forma parte del grupo empresarial CS. En la primera etapa del proceso se realiza una calificación del cuero según su espesor y tamaño (generalmente media piel tiene entre 2,15 m y 2,25 m). Luego se lo somete a un proceso químico con el fin de realzar sus características naturales, suavizarlo y contribuir a su conservación. Una vez finalizada esta fase, el cuero está listo para convertirse en lo que Monalisa y su equipo tienen pensado.

En la fábrica de CS es posible encontrar cueros con estampas animal print que imitan pieles de cocodrilos, jirafas, cebras, tigres y otros animales. Pieles que aunque lucen sumamente reales, provienen del cuero vacuno, a excepción de la la pieza icono de la marca: el bolso de pitón legítimo. Para esta pieza, la firma importa piel de serpiente de Panamá, la cual es obtenida a partir de ejemplares criados en cautiverio, según explica Mario. Si bien los bolsos con estampa pitón también están disponibles en cuero vacuno, el cuero legítimo es, en definitiva, la estrella de la marca.

Los exámenes de calidad también son una parte muy importante del proceso de fabricación. En el caso de los zapatos, cada pieza se somete a pruebas de resistencia, que garantizan por ejemplo, que un stiletto, un taco sumamente fino sea a la vez extremadamente seguro. Si bien gran parte de los procesos que se realizan en la fábrica son automatizados —al menos el 80 % de las máquinas posee tecnología italiana— lo principal sigue siendo el trabajo manual, algo que se percibe a cada paso, pero que se denota de forma específica en ciertos procesos, como el que brinda efectos de color de forma sectorizada al cuero. Esto es realizado de forma manual de modo a obtener una piel lo más similar posible al animal imitado, como es el caso del cuero símil cocodrilo blanco.

El modelado y acabado final del calzado también involucra a cientos de hombres y mujeres, zapateros que clavan a la vieja usanza a la vez que intercalan las labores con modernas máquinas. Del mismo modo, en la última fase una parte de la producción es revisada de forma manual por un ejército de mujeres que no demoran más de un minuto y treinta segundos por producto. El resultado es una pieza impregnada de sofisticación y lujo, elementos característicos de una marca que no pasa desapercibida jamás.

Un paseo de lujo

La visita a la fábrica de los sueños, como se denominó el tour organizado por Carmen Steffens incluyó un paseo por los principales puntos turísticos de la ciudad de São Paulo, partiendo del barrio Jardins —uno de los más elegantes de la capital paulista—, y pasando por sitios emblemáticos como la Avenida Paulista, que congrega a los principales edificios corporativos de la ciudad, o el Parque Ibirapuera, conocido también como el Central Park latinoamericano. La marca ofreció, además, cóctel en su tienda principal, ubicada en la calle Oscar Freire, famosa por sus tiendas y cafés.

Esta nota forma parte de la revista High Class de Julio 2017

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