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La columna de Nicoletta: Si no es un Wow es un Chau

Una buena manera de editar nuestras vidas

Por Nicoletta Fizzotti

High Class Setiembre 2017 - La columna de Nicoletta

Creo que encontré finalmente una nueva frase de cabecera, aplicable a absolutamente todo. La recibí con alegría ya que me dio gracia, pero también porque francamente ya estaba cansada de mi repertorio anterior. Me la dio una amiga que, además de espléndida, es influencer, y, honestamente, con esta frase me terminó influenciando a mí también.

Nos encontrábamos en el shopping haciendo las compras de nueva colecciones y yo estaba debatiendo si me compraba o no una carterita negra. Iba a ser uno de esos clásicos casos de compras impulsivas de algo que definitivamente no necesitaba. Simplemente la iba a adquirir por comprarme algo, en solidaridad con la conciencia de mi amiga que acababa de reventar el saldo de dos de sus tarjetas en un festival compulsivo de un shopping.

Mientras ella se probaba el zapato número 70, yo me colgaba y descolgaba la carterita al hombro, mirándome al espejo con atención. Mi amiga ya había hecho su veloz y compulsiva selección de 10 pares imprescindibles de zapatos innecesarios, y ya me estaba mirando con impaciencia porque yo no terminaba nunca de decidirme si compraba o no la bendita carterita negra.

De repente, me la arrebató del hombro y se la pasó a la vendedora diciéndome: “Mirá querida, definitivamente no es un wow, o si no no hubieras dudado tanto. Y si no es un wow, es un chau”. En dos minutos decidió de manera acertadísima lo que yo no había logrado resolver tras 45 minutos de debate mental.

La cartera definitivamente no era un wow. Tampoco era un básico imprescindible por el sencillo hecho de que ya tengo al menos 20 carteritas negras en mi haber. Iba a ser una compra desacertada e inútil. Probablemente terminaría depositada en mi vestidor sin que me recuerde siquiera de usarla. Inmediatamente pensé en la cantidad de cosas innecesarias que me hubiera salvado de comprar, y de cuántas horas de indecisión me hubiera ahorrado de haber tenido antes esta frase incorporada a mi repertorio.

Pero lo que más me encantó de esta frase tan resolutoria, es que no solo es aplicable a la moda. Inmediatamente me puse a pensar en que es aplicable a absolutamente todo. Hasta sirve de lema diet, ya que cuántas veces comemos por comer, sin que verdaderamente nos enloquezca el calórico platillo en cuestión.

Pero donde mejor se aplica es en el área sentimental. Cuántas veces nos hemos conformado con un mamarracho por no estar sola, o por costumbre, o por pura necesidad de decir “tengo a alguien al lado, soy un plus one”. No necesitamos tener al lado a una persona que simplemente llene el vacío, sino a alguien que nos sorprenda, que nos haga vibrar y sentir maripositas en el estómago. Y sobretodo, a alguien de quien sentirnos orgullosas, y que cada mañana, cuando nos despertemos a su lado, nos haga sonreír de pura alegría.

Cuántas personas tediosas e intensas tenemos en nuestro entorno, personas que no nos suman nada y que, al contrario, nos drenan las energías y lo único que hacen es envenenar nuestra existencia. Cuántos amigos así tenemos en las redes, que en vez de hacernos sonreír y maravillarnos, y sentirnos felices de tenerlos cerca, nos llenan de mala onda, de ironía, de comentarios malintencionados y de pura amargura. Ellos tampoco son un wow, porque nadie puede disfrutar al lado de una persona amarga.

Afortunadamente, de las malas compañías nos podemos liberar tan fácilmente como de una cartera pasada de moda. Es hora de que implementemos este lema tan fabuloso para volvernos más selectivos con nuestro entorno. ¡Si no es un wow, es un chau! ¡Qué buena manera de editar nuestras vidas!

Esta nota forma parte de la revista High Class de Setiembre 2017

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