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La columna de Nicoletta: El rekutu

Consejos gastronómicos para la vida amorosa

Por Nicoletta Fizzotti

High Class Octubre 2017 - La columna de Nicoletta

A veces, la dieta es también una guía a implementar en nuestra vida social. Ciertos principios básicos podrían aplicarse perfectamente a nuestro día a día para evitar caer en errores en los que muchas veces caemos. Si algo te cae mal, o engorda, no lo comas. Probá un poco de todo pero sin exagerar. Y nunca, pero nunca, ¡repitas un plato!

Por más rico que sea, por más tentador que se vea, por más antojo que tengas, no lo hagas. Ya lo comiste, ya te sació, ya no necesitás comer más. Lo único que tenés asegurado con el rekutu, es agarrarte un flor de empacho.

Sí, mis queridas lectoras. Por si son más cortas que minifalda de enana, y no captaron la metáfora gastronómica, se las pongo aún más clara que el agua: nunca apliquen el rekutu con sus exes.

Claro que a todas nos puede agarrar un antojito. Sobre todo cuando se está a dieta. Todas podemos mirar atrás y encontrarlo más sabroso y atractivo que nunca. Cuánta seguridad nos inspira volver a probar ese guisito que ya conocemos tan bien, y que tantas veces comimos. Es casi irresistible. Se nos presenta como un plato exquisito, sacado de la cocina del mismísimo Jean Paul Bondoux. Se nos presenta suculento, tentador y apetecible. Un manjar memete.

Pero cuidado, es la maldita hambruna las que nos hace caer en este tipo de alucinaciones que atentan contra nuestra cordura y paz mental. El delirio nos hace creer que comeremos perdices cuando en realidad nos servirán un caldo ava. Acuérdense que, además, lo que se repite probablemente se tenga que recalentar, y muy pocos son los platos que mantienen su sabor original al ser recalentados.

El delirio también nos hará olvidar todo el malestar que nos hizo pasar el platillo en cuestión. De seguro que no te estás acordando de lo mucho que lo repetiste, del empacho que sentiste, de la gastritis que te originó, de lo que te hizo llorar el dolor de estómago. Y menos aún te recordarás del mal sabor que te dejó, y de las arcadas que tuviste con solo recordarlo. Pero ponele la firma de que, al minuto de caer en la tentación, te arrepentirás. Y cuando yo digo “ponele la firma”, tené por seguro de que es ante escribanía.

Así como tenés que tener fuerza de voluntad para mantenerte firme con tu dieta, tenés que aplicar la misma templanza para evitar caer en la tentación del rekutu con tu ex. Te aseguro que nada bueno va a salir de ello. Lo único que vas a lograr es mezclar las cosas, abrir puertas ya cerradas, y que cuestan aún más volver a cerrar, y crearte (y crearle) falsas expectativas. ¡Y lo peor de todo es que no vas a parar de sufrir nunca, mi reina!

Si vas a romper la dieta, ¡que sea na con un bombón y no con un segundo plato! Como me dijo una vez mi querida amiga Natasha: “Las figuritas repetidas no completan el álbum”.

Esta nota forma parte de la revista High Class de Octubre 2017

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