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Escena nacional: Tana Schémbori y Juan Carlos Maneglia

“Queremos seguir contando historias”

El correr de los años no hizo más que afianzar su amor por el cine. “Estamos más maduros, pero seguimos con el mismo entusiasmo”, dice Tana Schémbori, quien junto con Juan Carlos Maneglia acaban de estrenar su segundo largometraje. Qué mejor manera de celebrar una edición muy especial que charlando con dos de los realizadores audiovisuales más prometedores de nuestro país, en uno de los mejores momentos de su carrera.

Por Mariela García

High Class Octubre 2017 - Escena nacional Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori

Cinco años atrás, la película 7 cajas, la primera de Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, se estrenaba en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, España, donde ganó el premio “Cine en Construcción”. Meses después, ya en 2013, High Class entrevistó a estos dos respetados realizadores audiovisuales, quienes, en ese momento, nos hablaron del camino recorrido desde que se conocieron, en la plenitud de su juventud, hasta ese entonces.

Hoy con Los buscadores, su segunda película ya en cartelera, es imposible no preguntarles si alguna vez se imaginaron hasta dónde llegarían. “Vos sabés que sí”, responde Tana. “Siempre lo soñamos con Juanca. Empezamos haciendo cortos, miniseries, series, que nos dieron mucha fuerza para hacer largometrajes, nuestra verdadera meta. Tardamos 22 años en hacer el primero, como resultado de ese largo proceso. Ahora, ya con el segundo, es como decir: ¡qué increíble!”, dice entusiasmada.

Los realizadores aún no conversaron respecto a un tercer y nuevo proyecto. “Creo que ella ya tiene unas ideas y yo otras”, dice Juanca, dando a entender, de paso, que el próximo filme trataría nuevamente sobre nuestra realidad como sociedad. “Paraguay me inspira mucho y me parece que podemos ser únicos contando algo que nos pertenece a nosotros, los paraguayos. También pasa que hicimos tan poco cine que nos merecemos encontrar nuestra identidad a través de esto que amamos”, asegura el director.

Pero mirando nuevamente hacia atrás, la productora y cineasta confiesa: “Si vos me preguntás qué fue lo que cambió con estos años, te diría que estamos más maduros pero con el mismo entusiasmo”, a lo que su colega y hermano de vida agrega: “El cine es tan impredecible que hay que disfrutar cada etapa de lo que te toque vivir, porque lo que va a pasar después con la película nadie sabe. De alguna manera, con Los buscadores fuimos conscientes de eso. Aprendimos a disfrutar del proceso y a entender también que cada largometraje es distinto, con una energía y un carácter propios”.

Fueron muchas las enseñanzas que les dejó aquel primer proyecto –muy aplaudido tanto por la crítica como por el público– que no dudaron en aplicar en esta segunda vuelta. Pero por sobretodo, ella destaca el amor y la entrega de todo el equipo humano con el que les tocó trabajar en ambas realizaciones. “Para producir una película es muy importante ser profesional, que es lo que hace que haya una industria. Pero más allá de eso, no hay que olvidar la pasión y el amor al cine; que es lo que hace que aguantes días de lluvia, frío y calor. Que soportes todo”, cuenta.

Frente a las adversidades que se les presenta al momento de llevar a cabo sus proyectos, ya sea presupuesto, falta de recursos o incluso el hecho de que no contar en el país con una ley de cine, Juanca considera primordial rescatar constantemente el porqué uno se encuentra en ese lugar. Él mismo se pregunta ¿por qué está acá? Y se contesta: “Porque creo en esto. Porque soy fiel a lo que decidí amar. Porque me apasiona contar historias”.

Justamente, así es como ambos se ven de aquí a otros 11 años más. “Queremos seguir contando historias”, repite Tana, no sin antes añadir que también les gustaría continuar con la docencia. “Nosotros tenemos nuestroTaller Integral de Actuación (TIA), y en un futuro nos lo imaginamos con más actores, más gente estudiando. Suelo decirle a Juanca que cuando seamos viejitos vamos a seguir enseñando. Es una labor que nos llena de satisfacción”, confiesa Tana.

Lo curioso es que ninguno de los dos se imagina dejar de trabajar juntos. Él se toma un momento para contar que cuando tenía 11 años le dijo a su papá que él quería hacer esto por el resto de su vida. “Hoy me siento como un caradura porque nunca más probé dedicarme a otra cosa y, a la hora de trabajar con Tana lo que me pasa es que nos aportamos tanto mutuamente. Ella tiene la misma pasión que yo y, al final, todo se centra en poder encontrar alguien con quien lograr una sinergia tan hermosa”, asegura.

“Y es que nos conocemos tan bien el uno al otro”, declara ella, afirmando que juntos ya pasaron por diversas situaciones. “Tuvimos muchas etapas, y hoy, al superarlas todas, basta con una mirada para entendernos. Pero eso no quiere decir que siempre estamos de acuerdo en todo. La diferencia está en que cuando eso pasa, lo charlamos y alguien siempre tiene que ceder. En mi caso, yo cedo cuando me doy cuenta que eso aporta más a la historia”, finaliza.

Esta nota forma parte de la revista High Class de Octubre 2017

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