Contactenos RSS Seguinos en facebook Seguinos en twitter Seguinos en instagram

El mundo y sus esquinas: La edad del amor

De presidentes y poetas

Por Bea Bosio

High Class Julio 2017 - El mundo y sus esquinas

Es curioso cómo el ser humano tiende a uniformarse. Nos declaramos únicos e irrepetibles, pero cuando alguien sale de la norma, llegan las críticas como misiles. Ocurre en todos los ámbitos y en todas las esferas sociales. Hasta en el amor, misterio tan profundo que debería escapar a todos los juicios convencionales. Hace unos meses, el fenómeno que desató la vida personal del presidente electo de Francia, Emmanuel Macron, ha sido sorprendente. Los comentarios crueles dirigidos a su pareja, Brigitte Trogneux —debido al aparente pecado de ser 24 años mayor que él— la ridiculizaron en todo el planeta. La mujer fue catalogada como “Barbie menopáusica”, “La Primera Abuela de Francia”, o “La abuelita del Élisee”, entre otros descalificativos.

Nadie pareció reparar que la misma diferencia de edad separa al magnate neoyorkino —y también primer mandatario Donald Trump— de su esposa Melania. Hasta el mismísimo ex líder italiano, Silvio Berlusconi, se atrevió a decir, entre risotadas, que “Macrón es un lindo chico que tiene una mamá muy linda. Un chico brillante que ha tenido la suerte de encontrar una buena madre que lo lleva de la mano”.

Lo que pocos saben es que Trogneux ha tenido un papel primordial en la campaña que puso a su esposo en el sillón presidencial, y que Macron —que ha demostrado ser todo menos carente de personalidad— la considera su alma gemela intelectual y su gran confidente. La mujer lo ha acompañado desde siempre y hay quienes comparan su rol con el que ha desempeñado Michelle Obama durante la presidencia de su marido, por sus consejos valiosos e inteligentes. Macron, de hecho, ha declarado que planea darle un lugar preferencial a la figura de la primera dama de Francia. Ha dicho que su esposa “tendrá relevancia, voz y opinión sobre todos los asuntos”. Además manifestó que seguirá a su lado “como siempre lo ha estado, pero ahora también desempeñará un papel público”.

Macron da a su mujer el lugar que le corresponde a pesar de todos los prejuicios sociales. Su historia me recuerda al romance que en su momento vivieron la intelectual y escritora rusa Lou Andreas Salomé y el poeta checo, Rainer María Rilke en la Europa de fin de siglo. Rilke tenía 21 años cuando conoció al amor que le robaría el sueño. Ella tenía 36. Había entre ambos quince años de diferencia.

Lou Andreas era una mujer hermosa, que contaba entre sus amantes con nada menos que a Freud y a Nietzsche. Rilke era un niño a su lado, pero no reparó en la diferencia de edad, porque no se enamoró de sus años sino de su espíritu. Y a pesar de que Salomé en un principio no quiso enredarse con él, finalmente pudo más la afinidad que sentían. La relación se extendió por 35 años que quedaron registrados en la correspondencia fluida que sostuvieron durante todo ese tiempo. Sus cartas reflejan la manera en que el sentimiento fue mutando a través de los años. Pasó de amistad a alianza literaria; ella fue su mentora y él su aprendiz, y ambos fueron amantes apasionados. Todo esto en un amplio espectro que cubrió todas las aristas del amor platónico, creativo, pasional, espiritual y romántico.

Amor pleno, que le dicen, echando por tierra todas las normas impuestas, desafiando a los incrédulos y ratificando el gusto de encontrarse, más allá de los caprichos del calendario.

Lo mismo ocurre con Macron, que se animó a vivir ese amor, en lugar de enterrarlo en la papelería inútil de los recuerdos frustrados. Su agenda parece ser bien proactiva con respecto a sus convicciones: cuando Trump se retiró este año del Acuerdo de París —compromiso colectivo de los pueblos para regular emisiones de gas dañinas al medioambiente— Macron no dudó en lanzar un mensaje de repudio y una invitación a todos los científicos americanos que quieran ir a Francia para desarrollar nuevas tecnologías en pos de un mejor planeta.

Si con la misma personalidad que desafió las convenciones al elegir su pareja dirige su país, no hay dudas de que Francia estará en muy buenas manos. ¡Salud por los buenos líderes y por los amores revolucionarios!

___

Si querés contactar con Bea, podés escribir a comentarios@highclass.com.py

Esta nota forma parte de la revista High Class de Julio 2017

Comenta esta noticia



Contactenos RSS Seguinos en facebook Seguinos en instagram