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Coaching: Soy para dar

El líder de hoy necesita trabajar su persona para poder estar al servicio de los demás

Por la Lic. Daisy Abente, psicóloga y coach ontológico

Coaching - Soy para Dar - High Class Abril 2017

Días atrás me decía una amiga: “Los psicólogos dominan el mundo; hoy todo pasa por la psicología”. Y me quedé pensando en que tiene razón porque con esa afirmación se ubica a la persona en el centro de todo. Siempre lo estuvo, pero lo cierto es que cada vez más necesitamos conocernos a nosotros mismos para comprendernos y vivir mejor.

Si bien la psicología ha tenido avances increíbles como ciencia, existen otras disciplinas que también estudian al ser humano. Y no está en mi interés juzgar la calidad o validez de ninguna de ellas. Al contrario, una de mis frases preferidas es “si te hace bien, seguí haciéndolo”. Por lo tanto, si es una disciplina que aporta, suma, construye y ayuda, es bueno permanecer en ella.

Somos seres sumamente complejos y sorprendentes. En el fondo, nunca sabemos totalmente lo que pasa en la mente de las personas y hasta dónde pueden llegar. Como seres dinámicos que somos, en cualquier momento podemos dar un giro tan radical que hasta a nosotros mismos nos puede sorprender. El hecho de estar sometidos a la evolución nos posibilita llegar a ser hasta lo que ni siquiera pensábamos.

En los últimos tiempos la palabra liderazgo suena fuerte. El liderazgo, para mí, implica el arte de saber conducir, guiar y acompañar. Está orientado a potenciar las habilidades y capacidades de cada persona, de modo a que esta pueda influenciar en su entorno. Podemos analizar el liderazgo que ejercemos en los diferentes escenarios en los que operamos: en la empresa, en la casa, en la pareja, como padres y en la sociedad. Y, por supuesto, examinar el estilo personal de cada líder.

El concepto de jefe está caduco, responde a viejos paradigmas y estructuras obsoletas. El liderazgo implica que el líder se sienta parte del equipo en el que participa, promueva un trabajo colaborativo y de construcción conjunta, y sienta empatía por todos sus colaboradores. Se trata además de que busque promover el desarrollo integral del equipo, entusiasme e inspire, se interese genuinamente por el otro y se conecte con el potencial de cada colaborador, más allá de sus debilidades. El líder de hoy necesita trabajar su persona para poder estar al servicio de los demás, desarrollar habilidades sociales y de crecimiento personal, y estar a la vanguardia de los nuevos paradigmas de gestión de grupos.

De esta manera, los miembros del equipo también aportarán lo suyo, desde su propio ser. Serán probablemente los más jóvenes los que marcarán las últimas tendencias respecto a las nuevas maneras de relacionarse, pero sin perder nunca la capacidad de respeto y cuidado hacia el otro. La ética social es fundamental para que estos nuevos paradigmas no nos devoren ni destruyan, sino al contrario, nos fortalezca y hagan que crezcamos de una manera más profunda y sostenida.

De todas maneras, considero que del liderazgo personal nadie se escapa. Darnos cuenta de que somos los únicos y verdaderos protagonistas de nuestra vida, empoderándonos con nuestros pensamientos, emociones, decisiones y acciones nos permitirá madurar y ser más conscientes de quiénes somos y de los resultados que vamos logrando.

¿Sos consciente de tu liderazgo personal? ¿Estás conforme con tus resultados a nivel personal, profesional, familiar, amoroso y financiero? ¿Considerás que hay áreas que podés reforzar o darle un empuje? ¿Qué áreas de tu vida necesitan mayor liderazgo?

El compromiso con uno mismo es el mayor y principal acto de amor propio que debemos promover. No por egoísmo, sino por alta y sana autoestima. En la medida que mejor estoy y soy, mejor puedo estar y ser para los demás.

Esta nota forma parte de la revista High Class de Abril 2017

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