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Carolina Herrera de Báez

Sobre legado, moda y ser mujer en el siglo XXI

Paraguay es hoy, por primera vez en su historia, escenario de la coyuntura económica y creativa necesaria para albergar grandes nombres de la moda. El progreso no para y, para celebrarlo, Carolina Adriana Herrera de Báez llegó a Asunción para inaugurar la ampliación de la tienda CH, lanzar una fragancia y el libro que celebra los 35 años de la marca. ¿Parece mucho para un solo día? Ella no lo cree.

Por Patricia Luján Arévalos

Carolina

Verla de lejos es quedar un poco deslumbrada por la gracia que emana una persona en apariencia pequeña. Su primera aparición social en Asunción es el brunch de la tienda de Carolina Herrera en el Shopping del Sol y el público se arremolina alrededor de ella. Una tormenta de flashes y personas que con simples movimientos deja atrás, con la sonrisa puesta y la firmeza de no temer el suelo que pisa.

Para las fotos se pone seria, casi siempre, pero con una palabra se transforma en un ser extremadamente cálido, sencillo y divertido.

La segunda vez que la vemos, la estamos esperando en el lobby del Hotel La Misión, a donde llega excusándose por el pequeño retraso y alabando la comida de Tierra Colorada, el lugar designado para un almuerzo íntimo con compañía selecta. “¡Nunca llego tarde!”, dice, consternada, y le creemos, porque sabemos que solo acá el tráfico puede cambiar planes sin previo aviso. Su look es sencillo sin ser simple, elegante sin ser demasiado prolijo, y son los delicados accesorios, estratégicamente ubicados, los que resaltan sus ojos celestes, honestos y para nada intimidantes desde la primera palabra.

Inmediatamente pide una taza de agua tibia y con muy buen humor entabla conversación sin dificultad alguna. Para cuando empiezan las preguntas, estábamos riendo con ella como si fuera una vieja amiga. En tono cómplice, me confiesa que no quiso leer ninguna de las preguntas antes de la entrevista y me invita a ser espontánea.

¿Qué se siente nacer en el seno de una familia dedicada a la moda?

La verdad es que tu familia es tu familia, puede estar metida en el arte, en moda o en negocios. Es tu familia y no te relacionas con ellos como una familia que se dedica a la moda, sino como tu mamá, tu papá, tus hermanos. No te das cuenta.

Pero ¿sentías alguna diferencia entre los padres de tus amigos y los tuyos?

No sé qué actividades hacían los padres de mis otras amigas (risas). Uno solo sabe lo que ve en casa. Tuve una infancia súper feliz y me sentía muy normal, entonces yo creo que probablemente pensaba, y es verdad, que mis padres hacían las mismas actividades que todos los demás, nunca pensé que eran especiales.

Yo creo que esa es una labor de ellos, ¿no? Que no sientas que eres diferente ni rara. Es importante que los padres, cualquiera sea su trabajo, da igual sea médico o actor de cine, hagan que sus niños sientan que son normales y que pertenecen a una comunidad. Yo soy muy partidaria de eso.

¿Te sentiste atraída por esta industria desde el principio?

Para nada. Empecé a trabajar en perfumes hace 20 años, pero en el momento estaba trabajando en cine, había estudiado ciencias y seguí trabajando en cine unos diez años. No fue algo para lo que no me criaron y no fui a la universidad para esto, fue algo que surgió. Tampoco surgió como un trabajo que iba a durar años, al principio era una fantasía de verano.

Mucha gente me pregunta por qué yo si tengo cuatro hermanas. Mi hermana pequeña estaba empezando la universidad, mi hermana grande estaba fuera y mi hermana mayor estaba casada. Yo era la única que estaba disponible (risas). ¡Me pillaron a mí!

¿Y ahora tus hermanas tienen algún nivel de involucramiento?

Mi hermana pequeña trabaja con mi mamá en moda desde hace diez años, en Nueva York. De hecho, es la que trabaja más cerca de ella.

¿Por qué sos vos de quien más escuchamos hablar?

Porque los perfumes son mucho más visibles. Desarrollo los perfumes, los lanzo, los presento. La maravilla de los perfumes, y la razón por la que todo diseñador quiere tener uno, es porque están en todas partes. Encima de mí está la diseñadora Carolina, pero no necesariamente los que trabajan alrededor de ella. El perfume es como una entidad separada.

Carolina Adriana es hija del segundo matrimonio de su madre con don Reinaldo Herrera Guevara, y la tercera de las cuatro hijas de la diseñadora Carolina Herrera. Llegó a la marca casi sin quererlo y ya lleva la mitad de su vida allí. Su primer proyecto fue el clásico 212, un hito a la hora de hablar de perfumería, lanzado en 1999, tres años después de haber sido designada directora creativa de la House of Fragrances de la firma.

Aunque no es diseñadora, siempre la vemos codo a codo con su mamá en los lanzamientos de nuevas colecciones, en los eventos de publicaciones como Vogue, Glamour o Harper’s Bazaar. Integra constantemente las listas de las mejor vestidas y se ha convertido en un personaje por sí misma, apareciendo en editoriales de moda y tapas de revistas.

Carolina Herrera es una de las pocas marcas que todavía crea sus propios perfumes, ¿cómo te hace sentir eso?

Yo creo que, porque tengo un equipo maravilloso, trabajamos mano a mano. Aparte de ese equipo, trabajamos con unas narices y unos perfumistas geniales. Además, la marca. Yo tengo muy clara la marca quién es Carolina, quién es la mujer Carolina, quién es el hombre Carolina y qué tipo de perfume queremos hacer. Todo ayuda.

¿Cómo fue tu primer trabajo relacionado con la industria?

Fue la creación de 212. Fue el segundo perfume de la marca y todo nuevo para mí. Imagínate, yo no había trabajado con perfumes en la vida, yo trabajaba en revistas, en cine, en música y… ¡en medicina! Entonces era todo muy nuevo para mí. Siempre me preguntan cuál es mi perfume favorito y siempre digo ese, pero por lo que fue todo el desarrollo.

Tu favorito es el 212. ¿Cuál es el que usás?

Ahora estoy usando uno de la familia Herrera Confidencial que se llama Nightfall Patchouli, lo mezclo con aceites y con Good Girl, no todo a la vez.

¿Te parece importante, entonces, que una mujer tenga mucho de dónde elegir a la hora de perfumarse?

Yo creo que eso es totalmente personal. Hay hombres y mujeres que son totalmente fieles a un olor porque les encanta o les recuerda a algo o quieren que esa sea su seña de identidad. Después hay mujeres y hombres, sobre todo en las nuevas generaciones, que están empezando a comprar perfumes y quieren probarlo todo. Hasta que encuentren su olor pueden pasar años, perfumarse con diferentes olores de diferentes casas, de la misma casa…

A la casa yo le soy muy fiel, pero soy bastante infiel a los olores porque siempre estoy trabajando en nuevas fragancias. También las variantes de antes de que llegue a ser la fragancia, hay veces que me quedo usando uno que no se convirtió en el perfume, pero que tú ni siquiera te darías cuenta porque la diferencia es mínima. Yo tengo que ser infiel, caso contrario no podría hacer bien mi trabajo.

¿Cómo fue para elegir a Karlie Kloss como imagen de esta nueva fragancia?

Karlie, para mí, es la perfecta Good Girl. La admiro muchísimo, es una amiga y se lo digo siempre. Es una chica que tiene esa dualidad entre buena y traviesa. Es una chica superpoderosa, empoderada, una niña que da mucho de vuelta de lo que ha recibido, tiene dos organizaciones fantásticas, una que es la de las galletitas y otra, que me encanta, que es para enseñar programación a las niñas.

Aparte, es guapísima y una de las mejores modelos que hay hoy día, pero además de eso tiene el espíritu de lo que para mí es Good Girl, ese toque de travesura, de chispa y de misterio.

¿Creés que cambió la esencia de la marca con el correr de los años?

La esencia de la marca siempre va a estar, es el signo de identidad, es lo que diferencia a Carolina de otras marcas, pero yo creo que la marca que no evoluciona con el tiempo se queda por el camino. Entonces, la esencia es la misma, pero por supuesto que evolucionó, de no haber sido asíestaría pasada de moda y cerrada.

¿Creés que la mujer cambió en los últimos años?

Las mujeres vamos a ser mujeres siempre. Lo que cambia es la evolución universal y personal, yo no soy la misma que era hace veinte años cuando empecé a trabajar con perfumes, pero mi esencia no cambia. Mis amigas que me conocen desde hace veinte años te dirían que soy la misma Carolina.

¿Cómo describirías a la Carolina del siglo XXI?

Aparte de tener 20 años más, ya soy madre, tengo tres niños, sé más lo que quiero y lo que me gusta. La Carolina de hoy no está buscándolo todo, está más asentada, pero siempre con curiosidad. Nunca creo que ni lo he hecho ni lo he logrado todo. Hay mucho por ver, por hacer.

¿Tenés alguna meta inmediata?

Fíjate que no. Nunca tengo metas inmediatas porque siempre me cambian el curso de alguna manera, entonces no. Orgánicamente siempre ha ido fluyendo todo muy bien, van encajando los pedazos siempre. Tampoco es que me siento y dejo que me pasen las cosas, tomo las riendas de mi vida, pero de una manera más fluida. Sé que estoy por buen camino y que se irán construyendo las cosas que tienen que pasar.

La diseñadora Carolina Herrera, ¿tiene mucho que ver con la selección del aroma, la imagen, la modelo?

Le consultamos todo. Si hay algo que absolutamente detesta, lo cambiamos, y si hay algo en lo que está indecisa, la intento convencer, y normalmente puedo, ¿sabes? Esta relación entre nosotras funciona porque tiene la confianza en mí. Yo creo que si la tuviera encima de mí, si fuera un clon de ella… Ella es ella, yo soy yo, y funcionamos por eso. Como que nos compensamos en positivo-negativo.

¿Con qué tipo de desafíos se encuentran las mujeres del siglo XXI como madres y profesionales?

Creo que el desafío es no sentir la culpabilidad. Hoy día somos muchas las mujeres que hacemos muchas cosas, trabajas, tienes hijos, también tienes marido, y si no, novio, y si no, amante. Tienes amigos, de repente vives en Paraguay, pero estudiaste en Boston, entonces tienes tus amigos en Paraguay y también en Boston. Ya el mundo no es tan local, entonces mantenemos todo eso y hay veces en que me he tenido que perder el cumpleaños de un niño, y no pasa nada. Hay veces que no estoy en donde quiero estar, pero la mayoría del tiempo sí. Es tratar de no sentir culpabilidad si no llegas a todo, pero creo que lo hacemos bien todas, porque tengo miles de amigas en mi situación, no precisamente en el mundo de la moda, pero sí en banca o en música o en arte.

¿Dirías que el tiempo te enseñó a conocer tus límites?

Sí, pero es un proceso de a diario. Creo que soy súper exigente, perfeccionista, quiero abarcarlo y controlarlo todo. El tiempo, lo que me hace, es escoger las batallas, darle la importancia a aquello que la tiene de verdad.

¿Te ves en un futuro llevando las riendas de House of Herrera?

Dios, esa es otra pregunta que me hacen todo el tiempo y la verdad es que no me veo, pero no porque no quiero o no pueda. Para mí, mi mamá siempre va a estar ahí. La idea de que no esté no es una que me guste pensar. Yo creo que ella es irrepetible, nunca nadie va a pisar sus pies exactamente. Será de una manera diferente, con otra dirección. Me lo preguntan mucho. ¿Me veo? No sé si me veo. ¿Me gustaría? Pues sí, es un desafío, es como tomar algo que está hecho a la perfección y hacerlo diferente, pero no es una meta que está diseñada. Es mi mamá, siempre quiero que esté.

¿Cómo describirías el rol de la moda y las fragancias en la vida de los hombres y mujeres?

Es súper importante. La moda no siempre tiene que ser a rajatabla. Nos vestimos todos los días, entonces tomamos una decisión que tiene que ver con moda, te creas fashion victim o no. Y la fragancia cada vez es más importante. Mi mamá siempre dice algo que yo le robé, que es como el accesorio invisible más importante de una mujer o un hombre porque es tu toque de cómo quieres que te perciban sensorialmente.

¿Te parece que la percepción de la moda es distinta según la generación?

Totalmente. Cuando yo tenía 14 años, no me podría haber interesado menos la moda como las niñas de hoy que con 15 visten Prada. Yo a esa edad vestía como Madonna o Cindy Lauper o Billy Idol, no sabía quién era Versace. Creo que eso es algo generacional. Yo me pasé ahorrando no sé cuánto tiempo para comprarme un bolsito de Chanel y me lo compré a los 28 años en California, en Barney’s porque estaba on sale, una cosa así, y hasta creo que mi mamá me ayudó. Hoy yo veo niñas usando bolsos de gran tamaño de Chanel para ir al cole. Las cosas han cambiado mucho.

¿Te parece un desafío comprender la concepción de moda de los millennials?

No tengo que comprenderlo. Yo pienso en la marca y en su trayectoria y en mi gusto. Cuando haces perfume o moda, no puedes pensar en todo. Tienes que pensar en lo que tú haces. Creo que esa ha sido la genialidad de mi mamá, ella ha tenido una visión y ha seguido esa visión por 35 años y, por supuesto, ha evolucionado con el tiempo.

Cuando la moda era grunge, Carolina no lo era. Cuando la moda era goth, Carolina tampoco lo era. Sin embargo, si tú te comprabas un vestido de ella y eras goth, podías hacer tu versión del goth. Es importante mantenerse, no dejarse llevar por la moda del momento que va a estar out en poquito tiempo.

¿Qué se puede ver en el libro de Carolina Herrera?

La que trabajó muy fuerte en ese libro es mi hermana Patricia y le ha quedado genial. Es la historia de Carolina Herrera a través de 35 años de editorial de moda de revistas, entonces es genial porque te das cuenta de que hay fotos de hace 35 años que pudieron haber sido tomadas ayer. Todas las fotos del libro han salido de reportajes de diferentes revistas a través de los años.

¿Qué te queda por conquistar?

Creo que queda mucho. Metas no tengo, hay lugares que quiero ir a ver, cosas que quiero hacer con mis niños, pero no tengo metas de conquista. Puede ser producir una peli, ahora que lo pienso.

¿A quién admira Carolina Herrera de Báez?

Admiro muchísimo a gente anónima que hace cosas por otros a cambio de nada. Gente que es totalmente incondicional sin pedir nada.

Los favoritos de Carolina

Un libro: Vanity Fair, de William M. Thackeray.

Una película: Paris, Texas, de Wim Wenders.

Un artista: Cy Twombly.

Una prenda infalible: Unos vaqueros.

Un placer culposo: La leche condensada.

 Esta exclusiva entrevista forma parte de la edición de diciembre 2016 de High Class.

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