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Brie Larson

La sorpresa de los Óscar

Por Fabián W. Waintal © Copyright 2016

Ni la fama de Jennifer Lawrence con Joy o el prestigio de Cate Blanchett en Carol pudieron quitarle el sueño a una de las actrices menos conocidas de este año. Para cuando abrieron las puertas del Teatro Dolby, nadie hablaba de las otras nominadas, Charlotte Rampling por 45 Years y Saoirse Ronan con Brooklyn. Con una impecable actuación en la película Room, Brie Larson ya había pisado la alfombra roja como la gran favorita de la noche. Había ganado el Globo de Oro. Había ganado el premio del Sindicato de Actores. Había ganado el premio BAFTA de la Academia británica. Y con ella estuvimos cuando ganó el Óscar.

88th Annual Academy Awards - Backstage And Audience

¿Tenés una habitación especial para tantos premios? ¿Qué significa realmente para un actor ganar un Óscar?

Este premio en particular significa muchísimo, porque viene de gente que está en el mundo del cine, mucho antes que yo. Son personas que contaron muchísimas historias, mucho antes de que yo pudiera hacerlo. Ellos son los que me enseñaron el camino y pavimentaron el suelo para que actrices como yo puedan llegar a conseguir trabajos de calidad. Me siento tan honrada por haber sido incluida dentro de ese grupo… Y haber sido nominada ya había sido una experiencia maravillosa.

¿Imaginaste alguna vez este momento, entre aquellos primeros sueños que tienen los actores?

¡Sí! Es algo que soñaba tener desde los 7 años. Y lo increíble es que el lema del Óscar de este año fue Soñemos con oro.

¿Qué es lo más divertido de una entrega de premios… más allá del premio?

Hay muchas cosas increíbles, como las conversaciones que organizan entre las actrices nominadas. Amo esas conversaciones, las mesas redondas con mujeres que admiro tanto. Eso es realmente fantástico porque las actrices que estuvieron en este mismo camino mucho antes que yo, también apoyan el nuevo talento que llega. Y yo siento que hoy soy parte de una tribu. Se siente bien. También es una oportunidad maravillosa ver el trabajo que hice, por los ojos de otras personas. La película Room fue algo muy importante para mí, pero la experiencia de viajar a tantos países, para hablar con tanta gente diferente, me asombra ver como una misma película puede significar algo completamente diferente para alguien. Eso también fue increíble.

En la entrega de los Globos de Oro habías puesto en internet una foto tuya con Katy Perry comiendo una hamburguesa…

(Risas) Es que por lo general, en la alfombra roja te olvidás de que no cenaste algo. Y en la entrega de ese premio, esperábamos que hubiera algo de comer, pero cuando llegamos no había nada. Todos nos moríamos de hambre y Jamie Foxx estaba mandando mensajes de texto a la gente del hotel para traernos al menos unas papas fritas. Les rogábamos a todos, prometiendo que íbamos a esconderlo debajo de la mesa. Y Katy consiguió la hamburguesa justo cuando anunciaron mi categoría pero cuando gané, de repente me puse a sacar fotos con Leonardo DiCaprio y para cuando me senté, en mi asiento había una hamburguesa calentita de In-N-Out.

¿Y cómo celebraste el Óscar?

Lo primero que hice fue comer otra hamburguesa y no paré de bailar toda la noche. Todavía sigo festejando.

En la capital de California, Sacramento, nació el 1 de octubre de 1989 con el nombre completo de Brianne Sidonie Desaulniers. Apenas tenía 6 años cuando empezó las primeras clases de actuación como una de las estudiantes más jóvenes del Conservatorio Americano de Teatro en San Francisco. En la adolescencia fue parte del mundo de Disney Channel, con la película Right on Track y la comedia de MGM Sleepover.

Con personajes menos destacados, Brie después apareció en cine interpretando la rebelde hija de Toni Collette en el especial de HBO United States of Tara. También fue la novia de Michael Cera en Scott Pilgrim vs. The World, antes de que Jonah Hill se interesara por ella en 21 Jump Street o Ben Stiller también le gustara en la película Greenberg. El cambio de rumbo en su carrera surgió con la película Short Term 12, con la historia de una supervisora de un grupo de huérfanos. “Hasta ese entonces, yo no había sido nunca la protagonista de nada y tampoco estaba segura si quería serlo”, comentó Brie. “Siempre me preocupó perder el anonimato y mi misterio. Me preocupaba que al ser protagonista la película iba a pasar por mí y yo quería ser otra persona. No me gusta atraer la atención”.

Sin embargo, fue por esa misma película Short Term 12, que el director Lenny Abrahamson la eligió como la gran protagonista del Óscar que ahora ganó con Room.

¿Es verdad que el significado de la película Room tiene mucho que ver con tu vida personal?

Sí. Yo crecí en circunstancias extremas, con una madre soltera, en un pequeño apartamento y con esta película, me di cuenta de que era una buena oportunidad de vivir una parte de mi vida, como si fuera mi madre. Esa fue la parte más emocionante. Durante el rodaje, me la pasé llamando por teléfono casi todos los días a mi mamá, pidiéndole perdón todo el tiempo. Hay cosas que uno nunca va a poder entender… Hasta que lo vivimos en primera persona.

El día que tengas hijos, ¿creés que vas a reaccionar como la madre sobreprotectora que interpretaste en cine?

Probablemente. Todavía no tengo hijos, pero hoy entiendo lo complicado que es ser madre. Personalmente, tengo muchos problemas en tratar de ser perfecta y es devastador darme cuenta que es imposible. Es algo que también va con la maternidad. No sé lo que significa ser madre, solo pude experimentar un poco de ficción, pero es algo que me entusiasma. Creo que los niños son algo mágico, llenos de sabiduría.

¿Retrocedemos un año exacto en el tiempo?

A esta altura del año pasado todavía estaba tratando de descifrar quién era yo. El rodaje de la película ya había terminado, pero yo seguía buscando mi identidad. Trataba de encontrar las piezas entre lo que había aprendido con mi personaje de la película Room y lo que recordaba que yo era, antes de la película, porque había pasado demasiado tiempo preparándome para el rodaje. Y en ese preciso momento, la verdad, yo era muy diferente a la persona que era cuando empecé la filmación. Lo extraño es que hoy puedo decirte que ahora sí soy completamente yo. Todo sobre la experiencia que viví, la forma en que me sentí, hasta el vestido que tengo ahora, todo representa lo que soy. Y me siento emocionada de tener una estatuilla dorada entre las manos, porque es una increíble metáfora de cómo me siento por dentro.

¿Cuál fue el mejor consejo que recibiste en medio de la escala a la cima?

A los 15 años, yo había hecho una película con el director de fotografía Michael Chappman y él realmente me inspiró mucho. Él viene del viejo cine clásico y al final del rodaje, le pregunté si tenía algún consejo para darme. Y en mi vida, es la única persona a la que pedí consejo. Y me dijo sí, que siempre dormite una siesta en la hora del almuerzo. Y le hice siempre caso. Un actor necesita demasiada energía y no solo pasa lo que se ve en la pantalla. También tiene mucho que ver las relaciones que hay detrás de cámara, asegurándote que hay camaradería entre todos los que hacen la película. Y todo eso, cansa. Pero una siesta de 20 minutos recarga lo suficiente como para volver a trabajar con ganas.

En medio de semejante triunfo, ¿te pusiste a pensar en las épocas donde alguna vez te rechazaron por algún personaje?

Muchas veces. Pero también supe ponerme firme a ciertas pruebas de audición donde, por ejemplo, algún director de casting pudo haberme dicho que le encantaba lo que había hecho, pero que le gustaría verme en minifalda y tacos altos, cuando no hay ninguna razón para aparecer así a menos que quieran crear cierta fantasía. Esa es la parte más loca de nuestro trabajo. Yo siempre rechacé esos momentos. A lo mejor lo intenté una vez y me sentí terrible porque si me piden que sea sensual con tacos altos, no me hace sentir para nada sensual. Me hace sentir incómoda. Y con el tiempo aprendí a tener confianza y ser fuerte. Yo quiero representar en el cine mujeres que yo conozco, mujeres que yo entiendo, mujeres complicadas, mujeres que están dentro de mí. Esa es mi misión.

¿La actuación es una forma de vida, más que un trabajo?

Y… yo tuve que estudiar en casa y muchas veces me sentí sola. Siempre sentí que la realidad era un lugar muy extraño y todos estaban contentos en ser normales, pero yo no sabía cómo serlo. Sentía que todos eran felices, menos yo. Y tenía mis miedos de que no me quisieran, pero con el cine me di cuenta de que tenía un lugar seguro para estar… insegura. El cine siempre fue el lugar perfecto para expresarme y explorar aquellas cosas que me daban miedo de explorar en la vida real. Y al hacerlo, comprendí que también me conecta con la gente. Cuando compartís tus vulnerabilidades, siempre hay alguien que te dice que le pasa lo mismo. Para mí, es la mejor forma de conectarme con el mundo. Y la película Room lo logró mucho más de lo que me imaginaba.

Para la preparación del rol de la película Room, Brie Larson perdió nada menos que 8 kilos y se entrevistó con diferentes expertos de abuso sexual, para vivir mejor su personaje de la mujer secuestrada por años en una habitación. Incluso, ella misma trató de vivir la misma experiencia, viviendo durante semanas sola, sin salir de su departamento, leyendo otras historias sobre violaciones y abuso sexual infantil.

¿Cómo fue que elegiste una película tan dramática como Room?

Bueno, la idea de sentarse a ver cine es algo muy sagrado para mí. Así fue como aprendí sobre el mundo, las diferentes culturas, las distintas generaciones y las formas diferentes de ser mujer. Yo siempre creí en cada cuadro de las películas que veía. Y a medida que fui creciendo me di cuenta de que haciendo cine podemos conseguir lo que queremos de la gente. Y siento una gran responsabilidad por contar algo lo más honesto que pueda y ser tan vulnerable como sea posible. Porque la vulnerabilidad es lo más poderoso que podés hacer. Aunque lo veas con apenas 20 personas, siempre estás solo viendo cine y yo espero que con mis películas puedas encontrar algo en común con esas personas, con historias que duren mucho más de lo que yo pueda durar. Es la mejor forma de conectarse con el resto del mundo.

Y del rodaje de una película, ¿cuál es el mejor premio?

Lograr que mi corazón crezca un par de talles más (risas). Tengo demasiada devoción por ir a trabajar cada día y en el caso de la película Room dirigía esa pasión al niñito que interpretaba mi hijo. Siempre me preocupaba de que él estuviera feliz y cómodo, tratando de darle espacio para su creatividad y me hizo feliz verlo florecer a diario. Ese fue mi premio.

¿El Óscar te deja alguna lección?

Es todo tan nuevo para mí… No estoy acostumbrada a hablar tanto sobre la misma película, por tanto tiempo como pasó en este caso. Y descubrí la película, en diferentes formas, como si hubiera cambiado por lo menos tres meses en los ocho meses que vengo hablando con la prensa. Es increíble encontrar diferentes significados de la misma película. Y para alguien como yo que le gusta ser tan introvertida, salir al mundo y ver como una obra de arte se conecta con tanta gente… asombra. La parte de la fama da miedo, aunque es algo tan cálido. Se siente como si tuvieras un amigo en todos los lugares que vas.

¿Y qué aprendiste que no sabías a nivel personal?

Aprendí tanto… Pero lo más importante fue darme cuenta de la fuerza que tengo dentro de mí, cuando tuve que conseguir 7 kilos de músculo y tuve que levantar cosas que nunca pensé que podía llegar a levantar y se volvió una rutina muy importante para hacer cine. Cada día, me encontraba con mi entrenadora Fraya que me hacía levantar unas pesas increíbles por encima de la cabeza, todas las mañanas. Y eso solo generó un cambio en mi mente, como nunca antes. Hay momentos en los que todos pensamos que no damos más y después compresndés que hay mucho más y la vida continúa, que es difícil y está bien que sea así.

Esta entrevista fue publicada originalmente en la edición de abril 2016 de High Class.

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